La metáfora de la Villa

Elena Azofra

Blogs y casas. Los orígenes de la Villa

Fue en los días no muy lejanos de mi infancia digital, cuando navegaba en el complejo mar de La pensée du discours, cuando oí por primera vez hablar de los blogs de investigación como «casas». En el post «Le doctorant 2.0. L’Infusoir et l’Enklask à Paris 13», donde Marie-Anne Paveau resumía los puntos más interesantes de la discusión en un seminario con Mélodie Faury y Benoît Kermoal sobre sus blogs de investigación, leí unas palabras que me llamaron la atención:

Mélodie Faury compte garder le sien [su blog después de la tesis], le “relooker”, en refaire la “décoration intérieure” (nous avons souvent pendant cette séance souligné que nos carnets constituaient en quelque sorte des “maisons”, dans lesquels nous nous sentions “chez nous”) .[1][1]

Mélodie Faury tiene pensado conservar el suyo [su blog después de la tesis], “redecorarlo”, rehacer su “decoración interior” (a menudo durante esta sesión hemos subrayado que nuestros blogs eran de alguna manera “casas”, que nos sentíamos en ellos “como en casa”).

La novedad, el carácter especial, metafórico, del término casa y la expresión en nuestra casa se destacaba mediante las comillas, un recurso tipográfico que se utiliza para subrayar este carácter. En el blog Espaces Réflexifs, durante los primeros quince meses de la experiencia, las comillas del término «casa» han desaparecido, la casa se ha convertido en una villa, después en la villa (un espacio marcado con el artículo definido y, por tanto, bien conocido por los participantes en el discurso), #villa o #VillaReflexive (con el símbolo # que revela sus orígenes en las conversaciones de Twitter) y, finalmente, nuestra villa (un espacio acompañado por un posesivo que refleja el sentimiento de los residentes).

Obviamente, se trata de un espacio irreal, un lugar «en medio de la nada o tal vez de todas partes […], un ambiente ideal, soñado, imaginado por una comunidad», como decía Stéphanie Messal en «Conte féérique pour Villa réflexive ». Intentaré explicar aquí cómo el entorno digital del blog Espaces Réflexifs se ha convertido en una villa, en una casa compartida, y cómo los sucesivos inquilinos la han construido y vivido. Ya hay algunas reflexiones y algunos análisis; la serie de diciembre de 2012 sobre el primer año de «ocupación compartida» de la Villa nos dejó hermosos textos «meta-reflexivos»:

décembre sera méta-réflexif ou ne sera pas : réflexif et réfléchissant sur la réflexivité mise en œuvre pendant ces mois créatifs (Marie-Anne Paveau, « À louer 2013 : #villa spacieuse, lumineuse et calme, locataire réflexif bienvenu »)[2],

diciembre  será meta-reflexivo o no será: reflexivo y reflectante sobre la reflexividad puesta en marcha durante estos meses creativos (Marie-Anne Paveau, «À louer 2013 : #villa spacieuse, lumineuse et calme, locataire réflexif bienvenu»)

Ahora bien, me gustaría analizar los detalles de esta historia que he mencionado muchas veces y que me gusta sobre todo por la simplicidad, la naturalidad y la espontaneidad con que se ha desarrollado esta construcción colectiva tan estimulante. Hay dos posts, publicados en diciembre, que he utilizado mucho para analizar la metáfora: en primer lugar, el magnífico « Conte féérique pour Villa réflexive », donde Stéphanie Messal nos cuenta «la historia de un cuaderno de investigación en línea que se convirtió en Villa Réflexive gracias a los poderes mágicos de sus residentes… »; y después «Liminaires. Entrer dans les Espaces Réflexifs», donde Marie-Anne describe el estilo «preliminar»  (es decir, el estilo de entrada) de cada inquilino en la Villa. Una red de hipertextos enlazados toma forma en estos posts que intentan explicar la magia de la Villa; para mí, esos posts de diciembre fueron como pequeños regalos alrededor del árbol de Navidad.

Nacimiento y desarrollo de la metáfora de la Villa

« la necesidad de apropiarnos de una realidad muy diferente de lo que es habitual en nuestra vida de investigadores »

¿Cómo nació la metáfora? Para entender mejor por qué hemos llegado a construir esta Villa, habría que mencionar la necesidad de apropiarnos de una realidad muy diferente de lo que es habitual en nuestra vida de investigadores («el extraño edificio colectivo» del que nos habla Jonathan Chibois en «[Édito d’avril] De quoi le carnet est-il le miroir ?»). Según la teoría tradicional, la metáfora es una figura estilística basada en la analogía entre un término real y uno figurado; la asociación se hace sin nexo comparativo y tiene como objetivo expresar connotaciones o sentidos subjetivos que el hablante trata de evocar.

Pero la semántica cognitiva ha señalado, especialmente a partir de la obra de George Lakoff y Mark Johnson Metáforas de la vida cotidiana, que las metáforas no son solo procedimientos estilísticos relacionados con la creación poética, sino más bien formas de conceptualización del mundo, un intento de entender las realidades más abstractas a través de imágenes de realidades más concretas, y por tanto más fáciles de entender. La metáfora de la Villa, que surge espontáneamente en los textos de los colaboradores del blog Espaces Réflexifs, sería así una forma de comprender y hacer comprender a los demás un fenómeno desconocido, una forma de escritura y de encuentros compartidos, de amistad científica, todos ellos conceptos  difíciles de explicar. No sé si el francés utiliza el cultismo derivado del lat. INEFFABILIS (español inefable), pero creo que es el apropiado para lo que intento expresar: la experiencia vivida en Espaces, desde los primeros meses, ha sido tan diferente, tan estimulante, que solo hemos podido hablar de ella con palabras conocidas que, más allá de su significado denotativo, poseían connotaciones que permitían aprehender el fenómeno llamado «Villa Reflexiva».

Certes cette Villa Réflexive est un lieu peuplé de miroirs par lesquels nous tentons de comprendre nos habitudes et méthodes scientifiques, de nous représenter nos propres représentations. (Claire Placial, « Au seuil de la Villa – planter un arbre »)

Sin duda esta Villa Reflexiva es un lugar lleno de espejos a través de los cuales intentamos comprender nuestras rutinas y métodos científicos, representar ante nosotros nuestras propias representaciones. (Claire Placial, «Au seuil de la Villa – planter un arbre»)

La dificultad para entender la realidad de los Espaces réflexifs se refleja en estas palabras de Stéphanie :

Un milieu, un environnement, un endroit dont on ne peut vraiment définir la forme et les contours […] C’est un milieu donc au milieu de nulle part ou peut-être de partout […] Mais c’est un milieu idéal, rêvé, imaginé par une communauté. Et c’est ainsi que d’indéfini, cet espace se définit avec le temps et ses résidents. Des espaces idéaux… plus vraiment indéfinis car habités. Et en posant ses valises, le résident en dressait le nouveau décor.

Un ambiente, un entorno, un lugar cuya forma y contornos realmente no se pueden definir […] Por tanto, es un lugar en medio de ninguna parte o quizá de todas partes […] Pero es un lugar ideal, soñado, imaginado por una comunidad. Y así, al ser indefinido, este espacio se define con el tiempo y sus residentes. Espacios ideales… que realmente dejan de ser indefinidos al estar habitados. Y mientras deja allí las maletas, el residente coloca su nuevo decorado.

Sin embargo, la consolidación de una metáfora necesita que se compartan los sentidos subjetivos asociados a ella: en este aspecto, cabe destacar la naturalidad que se aprecia en el uso del término figurado (la villa) para referirse al término real (el lugar digital). Aunque haya tardado algunos meses en imponerse, el tiempo de aceptación entre los «residentes» ha sido realmente muy corto. Se puede documentar todo este proceso en los posts y los comentarios, como mostraré a continuación, pero me gustaría mencionar algunos pasos que muestran el nacimiento y la consolidación de la metáfora:

  • 4 de febrero de 2012 : «… he decidido unilateralmente y de acuerdo conmigo misma que el blog « espaces réflexifs » era la villa médicisde la plataforma hypothèses…» (Marie-Anne Paveau, comentario a Julie Henry en «Les commentaires : espace et outil de réflexivité, ou occasion d’exprimer ses marottes ?»).
  • 10 de febrero de 2012 : Marie-Anne habla de « posts de la villa reflexiva» e inmediatamente Mélodie toma nota de la expresión para utilizarla en un contexto de metalengua: «un espacio que Marie-Anne Paveau califica a partir de ahora como “Villa reflexiva”» («Des regards qui se croisent… numériquement »).
  • 1 de agosto de 2012 : Encontramos la palabra Villa en un título, en el primer post de la serie de Claire Placial: «Au seuil de la Villa – planter un arbre».
  • 4 de diciembre de 2012 : «La metáfora de la #villano ha llegado de pronto, se ha impuesto y ha crecido al tiempo que se desarrollaba esta aventura bloguera. Ahora está naturalizada y creo que para todos nosotros este blog es realmente, en nuestra mente, una casa.». (Marie-Anne Paveau, « Liminaires. Entrer dans les Espaces Réflexifs »).

En resumen, en menos de un año se cumplieron varias etapas: nacimiento de la metáfora, intercomprensión, intercambio, aceptación, consolidación, naturalización… Un fenómeno así solo podría haberse producido gracias al fuerte vínculo del término metafórico con la realidad (¿o irrealidad?) evocada.

« Un mes tras otro, la metáfora de la villa se fue construyendo con las imágenes que aportaba cada uno de los inquilinos, que iban ampliando la primitiva «casa» añadiendo habitaciones, motivos, pequeños detalles »

La construcción progresiva de la metáfora 

Un mes tras otro, la metáfora de la villa se fue construyendo con las imágenes que aportaba cada uno de los inquilinos, que iban ampliando la primitiva «casa» añadiendo habitaciones, motivos, pequeños detalles…[3]

En enero de 2012, Stéphanie Messal, la primera redactora-residente, ya habla de paredes, un motivo que muestra la relación entre la página de inicio del cuaderno (pared digital) y las paredes reales de una casa; quizá es el principio de la construcción de la «casa». Así, leemos en su último post («Je tue « Il »): «A partir de ahora, las palabras de Mélodie Faury vendrán a empapelar las paredes de febrero». Además, inunda de espejos este espacio, transformándolo «en un palacio de hielo en miniatura, cubriendo sus paredes con espejos de todas las formas y de todos los tipos, creando espacios que ya no son indefinidos sino claramente infinitos» («Conte féérique pour Villa réflexive»).

 

A principios de febrero de 2012, Mélodie Faury retoma el concepto de decoración, que puede referirse tanto al muro digital (donde se cambian los widgets, la cabecera…) como a las paredes de una casa (donde se cuelgan cuadros y estantes). A las puertas de los Espaces réflexifs  (que representan el punto de partida, el momento de tomar el relevo como redactora del blog), habla de un espacio ocupado y de sus invitados: el blog se está convirtiendo en casa, en lugar «habitado»:

Moment attendu et appréhendé tout à la fois, voici que les portes des Espaces réflexifs me sont ouvertes et que je peux m’y promener, m’y installer pour un mois… […] Vais-je revoir la décoration de fond en comble ou au contraire garder la trace de sa précédente habitante ? […] dans cet espace que j’investis, j’espère pouvoir recevoir et vous présenter quelques invités. […] [Cet espace] inséré dans une plate-forme, où les commentaires sont possibles, où l’on passe d’un carnet à l’autre, comme l’on change de maison et d’hôte, (« Indéterminée »)

Momento esperado y temido a la vez, ya están aquí las puertas de los Espaces réflexifs,  abiertas para mí, y puedo pasear e instalarme allí durante un mes… […] ¿Voy a revisar la decoración de arriba abajo, o, por el contrario, voy a conservar las huellas de su anterior inquilino? […] en este espacio que estoy ocupando, espero recibir y presentaros a algunos invitados. […] [Este espacio] integrado en una plataforma, donde los comentarios son posibles, donde se pasa de un blog a otro, como se cambia de casa y de anfitrión, («Indéterminée»)

 

Hemos visto más arriba cómo la palabra villa (primero villa medicis, luego simplemente villa o villa reflexiva, a veces casa reflexiva) fue introducida por Marie-Anne y enseguida adoptada por Mélodie:

comme stéphanie j’aime la nouvelle déco de la maison réflexive et je remarque qu’elle a été pensée et réalisée avec soin (Marie-Anne, commentaire à Mélodie Faury dans « Indéterminée »)

como a stéphanie, me gusta la nueva deco de la casa reflexiva y noto que está bien pensada y cuidada (Marie-Anne, comentario a Mélodie Faury en «Indéterminée»)

En marzo de 2012, llega Marie-Anne Paveau con sus círculos, espirales, rodillos… Todas estas formas, utilizadas en principio como símbolos de reflexividad, se convierten en elementos decorativos, de forma paralela a (o bajo la influencia de) la metáfora de la casa en construcción. Se retoma el término decoración (nueva decoración) e incluso hay un post sobre algunos objetos decorativos: sillas, lámpara, sillón… ¿Quizá se buscan muebles para la casa?, ¿se está amueblando este espacio?: ¡sin duda! La metáfora se consolida, haciendo surgir incluso motivos temáticos como el de los muebles. Unos meses más tarde, Stéphanie hablará de los alambres para tender y de las «hermosas balaustradas con arabescos elegantemente retorcidos» que ve en los círculos de Marie-Anne.

 

Además de los círculos y rodillos, en marzo hay que hablar de la bodega, un motivo que los residentes retomarán muchas veces a partir de entonces, sobre todo porque refleja el espíritu acogedor de nuestra Villa:

… j’entre à mon tour dans la Villa Réflexive. Je m’y installe pour un mois, je l’ai agrémentée de quelques « boucles étranges, spirales réflexives et autres tortillons récursifs » et j’ai mis du Bourgogne à la cave pour recevoir les pensées amies (« Pourquoi je vois pas mes yeux ? »).

…  entro a mi vez en la Villa Reflexiva. Me instalo allí para un mes, le he dado vida con algunos «círculos extraños, espirales reflexivas y otros rodillos recursivos» y he dejado Borgoña en la bodega para acoger recuerdos agradables. (« Pourquoi je vois pas mes yeux ?»).

Y la acogida entusista por parte de Stéphanie, en un comentario:

Tout d’abord, je vois avec émerveillement combien tu vas prendre grand soin des habitants de la Villa : un petit bourgogne pour accompagner quelques conversations, c’est avec le plus grand des plaisirs.

Ante todo, me maravilla ver qué bien vas a cuidar a los habitantes de la Villa: un poco de Borgoña para compartir unos ratos de conversación es el mayor de los placeres.

En este momento, se puede decir que ha ocurrido un cambio importante: Stéphanie, Mélodie y Marie-Anne se han convertido en anfitrionas de la casa compartida por los inquilinos y sus invitados. Su hospitalidad hace que las palabras con connotaciones afectivas sean una característica de los posts publicados en los Espaces réflexifs : encuentros, placeres, amistad (amistades científicas), cuidar, recuerdos afectuosos… Se empieza a ver también este tiempo de escritura colectiva como una estancia.

En abril de 2012, Jonathan Chibois vuelve a la idea original del «blog»: «Por tanto, con mucho gusto, abro el cuarto capítulo de este blog». No abre las «puertas» de las que hablaba Melodie, aunque menciona «este extraño edificio colectivo» en que se han convertido los Espaces:

Voilà trois mois que ce carnet de recherche nous emmène dans une spirale réflexive, déroutante mais stimulante, faites de métaphores, de confrontations et de lectures. Que soient ici remerciées nos trois agitatrices de neurones pour la dynamique insufflée et le chemin déjà parcouru, et plus personnellement pour m’avoir invité à apporter ma contribution à cet étrange édifice collectif. (« [Édito d’avril] De quoi le carnet est-il le miroir ? »).

Han pasado tres meses desde que este blog nos conduce a una espiral reflexiva, confusa pero estimulante, hecha de metáforas, encuentros y lecturas. Gracias a nuestras tres agitadoras de neuronas por la dinámica que han impulsado y por el camino recorrido, y más personalmente por invitarme a contribuir a este extraño edificio colectivo. («[Édito d’avril] De quoi le carnet est-il le miroir ?»).

En junio de 2012, el despacho de Martine Sonnet, situado bajo el tejado, amplía la perspectiva de la Villa: en « Bienvenue dans ma vie de bureau », Martine nos abre la puerta de un despacho con un rincón reservado para Morwenna Coquelin, que llegará a mediados de junio con sus fantasmas… ¿Una villa encantada? Sí, tal vez, pero no tenemos miedo: los fantasmas están encarcelados en los manuscritos y no los vemos… Morwenna compartirá la estancia en la casa, en un «alquiler compartido temporal –una Zwischenmiete en alemán». (« Fantômes, 1 – Se montrer au travail, asseoir son autorité »).

 

Durante el verano, Benoit Kermoal recorre los pasillos de la Villa e introduce el rito de «la entrega de llaves», que retomarán todos los inquilinos sucesivos (Claire, Elena, Delphine…). Un ritual doméstico que también tiene un parelelo digital: para poder comenzar a escribir en el blog, hay que contar con permiso y contraseña, que desempeñan el papel de las llaves reales.

En agosto de 2012, Claire hace vida en el jardín, donde planta un árbol, un ginkgo biloba; además, le pide a Mélodie que haga una segunda copia de las llaves para invitar a Maxime, para quien prepara la habitación de invitados. Claire pone sus libros en los muebles que han dejado los demás, cuelga sus cuadros en las paredes (como decíamos antes, esta es una imagen muy realista, ya que los widgets del blog parecen auténticos cuadros). Es la primera en describir su llegada en términos de «distribución» y en hablar expresamente de la relación imagen ~ metáfora ~ pensamiento:

Me voilà dans la Villa Réflexive. Les locataires précédents ont posté aux murs des éléments de décoration, ont laissé dans leurs chambres des meubles sur lesquels poser mes livres, et ils ont garni de leurs écrits la bibliothèque commune. À mon tour de m’installer, et pour ce premier billet, il s’agira d’accrocher des tableaux aux murs. Quand j’arrive « in real life » dans un nouvel appartement, souvent avant-même d’avoir déballé toute la vaisselle, je mets des images aux murs et des cartes postales dans ma bibliothèque. Je pense beaucoup par images et par métaphores ; il a fallu l’écriture du carnet Langues de feu pour que j’en sois vraiment consciente. La participation à ce carnet collectif m’est une occasion d’expérimenter une réflexion par images, reflets et échos – le nom même du carnet y invite. « Imagier. Avec Goethe ».

Aquí estoy, en la Villa Reflexiva. Los inquilinos anteriores han colocado elementos decorativos en las paredes, han dejado en las habitaciones muebles donde pondré mis libros y han llenado con sus escritos la biblioteca común. Ahora que llega mi turno, y para este primer post, será cuestión de colgar cuadros en las paredes. Cuando llego «in real life» a un apartamento nuevo, antes incluso de desembalar toda la vajilla, coloco fotos en las paredes y postales en la biblioteca. Pienso mucho a través de imágenes y metáforas; he necesitado escribir el blog Langues de feu para ser realmente consciente. La participación en este blog colectivo es para mí una oportunidad de experimentar la reflexión a través de imágenes, reflejos y ecos: el propio nombre del blog invita a hacerlo. «Imagier. Avec Goethe ».

El día 1 de agosto, en un comentario, Marie-Anne reúne los elementos de la casa:

…mois après mois, la métaphore de la villa s’installe et se développe : nous avions des pièces, des murs fraîchement repeints, des accrochages, du mobilier design, des réfrigérateurs pleins, une cave même ; nous avons maintenant une chambre d’amis, et surtout un jardin, avec un premier arbre… à quand le potager, la piscine, le labyrinthe à l’anglaise peut-être ?

Mes a mes, la metáfora de la villa se asienta y se va completando: teníamos habitaciones, paredes recién pintadas, cosas colgadas, muebles de diseño, frigoríficos llenos, incluso una bodega; ahora tenemos una habitación de invitados, y sobre todo un jardín, con un primer árbol… ¿para cuándo la huerta, la piscina, el laberinto inglés tal vez?

 

El exterior de la casa cobra importancia al final del verano: agosto termina con referencias a tilos, a hojas amarillas que caen, a la luz cambiante… En septiembre, la naturaleza viva y transparente (agua, cascadas, mariposas e incluso medusas…) se extenderá por el jardín, mientras que en el interior se cuelgan cortinas en la habitación de invitados. Las palabras de bienvenida se repetirán para Maxime Durisotti y Aboubekeur Zineddine, invitados que van a compartir la casa.

 

Después, en otoño, ya se han naturalizado los símbolos de la entrada a la casa y la imagen de los «preliminares». Delphine Regnard nos hablará de su llegada a la estación, y Raphaële Bertho se paseará por la cocina, con su taza de café en la mano, sin saber qué puerta elegir para iniciar el camino reflexivo. Su mirada de fotógrafa nos coloca nuevamente frente a un elemento importante en la Villa: el marco (Stéphanie afirma: «El marco es seguramente uno de los elementos arquitectónicos emblemáticos de esta Villa: las puertas, las ventanas, los espejos, pero también todos los cuadros colgados por todas partes», «Conte féérique pour Villa réflexive »). Y finalmente, Raphaële incluso nos permitirá descubrir el contenido de su maleta: libros y una cámara.

Una vez fijada la imagen de la villa, se producen nuevas asociaciones y llegan nuevos motivos, al tiempo que se consolidan las asociaciones iniciales. Así es como hemos llegado a pensar en el blog como en una casa, a tomar el relevo mirándolo realmente como una llegada a un lugar que cada uno imagina diferente, pero que siempre vemos como un lugar de intercambio y amistad… Y todo esto ha sucedido a lo largo de los meses, a través de los posts, durante las estancias compartidas…

Maison, j’ai dit maison ? Oui, et mieux encore, je vous parle de villa ! De ces villas grandes et généreuses, de celles qui évoquent cette dolce vita des vacances d’été à l’ombre des arbres (des gingkos paraît-il), et ces douces soirées d’hiver passées au coin du feu. […] je m’en vais vous raconter l’histoire d’un carnet de recherche en ligne qui par le pouvoir magique de ses résidents se transforma en Villa Réflexive… (« Conte féérique pour Villa réflexive »)

¿Casa, he dicho casa? Sí, y mejor aún, ¡os estoy hablando de una villa! De esas villas grandes y generosas, de las que evocan la dolce vita de las vacaciones de verano a la sombra de los árboles (gingkos, parece), y las agradables noches de invierno junto al fuego. […] Voy a contaros la historia de un blog que, gracias a los poderes mágicos de sus residentes, se convirtió en una Villa Reflexiva… («Conte féérique pour Villa réflexive »)

Pero nuestra Villa tiene un carácter muy especial:

Mais cette Villa n’était pas comme les autres. D’abord parce qu’elle était réflexive. Quelle curieuse Villa que voilà : dotée d’un esprit, capable de réfléchir, mieux de réfléchir sur elle-même. (Stéphanie Messal, « Conte féérique pour Villa réflexive »)

Pero esta villa no era como las demás. Primero porque era reflexiva. Qué curiosa es esta Villa: dotada de espíritu, capaz de reflexionar, mejor aún, de reflexionar sobre sí misma. (Stéphanie Messal, «Conte féérique pour Villa réflexive »)

« Tal vez hemos ido más lejos, hasta el final del camino de la realidad, parece que nos dice Stéphanie: de Villa Reflexiva a Villa Mágica »

¿Una Villa que reflexiona? ¿Una Villa con espíritu? ¡Por supuesto! Pero para explicar estas características, habría que estudiar otras figuras estilísticas (metonimia, personalización…) y esa sería otra historia… Tal vez hemos ido más lejos, hasta el final del camino de la realidad, parece que nos dice Stéphanie: de Villa Reflexiva a Villa Mágica

C’est parce que des hommes et des femmes, venues de leurs contrées scientifiques lointaines avaient à coeur de partager leurs réflexions que cette Villa est née. Une Villa qui se voulait Réflexive à la base, se transforma en Villa Magique. Parce que oui, il y a encore beaucoup de magie en ce monde. C’est parce que des clés se sont passées de main en main en chaque fin et début de mois, parce que des tableaux se sont accrochés aux murs, parce que des voix se sont élevées sur des pages blanches que la Villa est née. (« Conte féérique pour Villa réflexive »).

Esta Villa ha nacido porque unos hombres y mujeres, llegados desde lejanas áreas científicas, estaban ansiosos por compartir sus reflexiones. Una Villa que desde un principio quería ser reflexiva, se ha convertido en una Villa Mágica. Porque sí, todavía hay mucha magia en este mundo. Y la Villa ha nacido porque las llaves han pasado de mano en mano cada final y principio de mes, porque se han colgado cuadros en las paredes, porque se han alzado voces sobre las páginas en blanco. («Conte féérique pour Villa réflexive »).

La experiencia vivida en la Villa ya ha proporcionado materia de investigación no solo a los humanistas que viven allí, sino también a un matemático que entiende perfectamente el «espíritu Villa», y que incluso lo ha bautizado con un neologismo: la Villariedad

Tout cela [l’analyse des mots utilisés pour définir la Villa ayant un usage mathématique : espace, base…] va m’amener à considérer la Villa réflexive comme une variété algébrique. Je décide de lui donner pour nom : “villariété” ! Cette villariété possède donc des singularités selon le texte : on dit donc que c’est une variété algébrique singulière. […] Si je devais définir la villariété : “C’est l’ensemble des éléments (environnement et auteurs) qui constituent la Villa réflexive”. Chaque auteur serait une singularité de cette variété et engendrerait une transformation de la Villa durant son séjour. (Florien Caullery, « La Villariété : variété réflexive », Presque Partout)

Todo esto [el análisis de los términos matemáticos utilizados para definir la Villa: espacio, base…] me lleva a considerar la Villa reflexiva como una variable algebraica . Y decido llamarla así: ¡“villariedad”! Esta villariedad posee singularidades según el texto: por tanto, decimos que se trata de una variable algebraica singular […] Si tuviera que definir la villariedad: “Es el conjunto de elementos (contexto y autores) que constituyen la Villa reflexiva”. Cada autor sería una singularidad de esta variable y provocaría una transformación de la Villa durante su estancia. (Florien Caullery, «La Villariété : variété réflexive », Presque Partout)

Finalmente, la naturalización de la metáfora se impone a la realidad del blog, hasta tal punto que al leer los posts ya no sabemos dónde estamos:

Et maintenant que je reparcours le carnet-maison rétrospectivement, la métaphore impose son “pattern” : je ne peux plus relire les billets autrement qu’avec des images mentales de pièces, couloir, salon, cuisine, chambre d’amis, cave aussi, et même extension, jardin, qui ont jalonné humoristiquement nos commentaires et nos tweets… (Marie-Anne Paveau, « Liminaires. Entrer dans les Espaces Réflexifs »).

Y ahora que recorro de nuevo el blog-casa de forma retrospectiva, la metáfora impone su “pattern”: no puedo releer los boletos más que con imágenes mentales de habitaciones, pasillo, salón, cocina, habitación de invitados, y también bodega, e incluso expansión, jardín, que han marcado con humor nuestros comentarios y nuestros tweets. (Marie-Anne Paveau, «Liminaires. Entrer dans les Espaces Réflexifs»).

 

Sobre la humanidad del blog y la humanidad de nuestra Villa

Cuando leemos nuestros posts «reflexivos», a menudo tenemos la impresión de compartir un espíritu colectivo especialmente cariñoso, cálido. A este espíritu responden las palabras que expresan una connotación de calor, de calidez (CÁLIDO = CARIÑOSO = HUMANO). La única referencia «física» al calor de la Villa, hasta ahora, es la chimenea alrededor de la cual Stéphanie nos cuenta su hermoso cuento de hadas. Pero a veces hay comentarios que destacan el calor que proporcionan los espíritus que habitan en la #Villa, la idea de convivencia:

Cet espace est un lieu de pensées multiples et parfois divergentes ou contradictoires, quelquefois convergentes, où les esprits doivent s’y “échauffer” pour résister à la tentation ou aux risques de l’isolement du chercheur, et aussi pour s’y “réchauffer” mutuellement un peu en ce début de février grelotant. (Christophe Tuffery, commentaire à Mélodie Faury dans « Indéterminée »)

Este espacio es un lugar de reflexiones diversas, unas veces opuestas o contrarias y otras coincidentes, donde los espíritus deben “dar calor” para resistir la tentación o los riesgos del aislamiento del investigador, y también para “darse un poco de calor” mutuamente en este helador inicio de febrero. (Christophe Tuffery, comentario a Mélodie Faury en «Indéterminée»)

Al mismo tiempo, muchas veces encontramos palabras que expresan la idea de COMPARTIR y ACOGER, especialmente en el momento de la llegada, cuando las dudas e incertidumbres asaltan al nuevo inquilino[4]. El sentimiento de timidez, de vergüenza, que se experimenta ante la puerta de la casa (es decir, al comienzo de la estancia) se destaca a menudo en el primer post del mes. Las palabras de bienvenida, tanto en los comentarios como en Twitter, intentan alejar los complejos, los miedos, la vergüenza de los invitados. Para facilitar la llegada, Marie-Anne puso en la puerta, a principios de 2013, una vasija (llamada «la vasija de los complejos»), con una leyenda muy apropiada:

 

«Vasija provenzal de terracota destinada a recoger diversos y variados complejos, tanto de inferioridad como de superioridad por otro lado… ¡Se vacía con regularidad! »

Esta vasija, para mí, es el símbolo de apertura de espíritu que caracteriza a nuestra Villa. Un lugar digital convertido en espacio, donde cada uno mantiene su individualidad aunque se comparta una casa. La casa de todos y la casa de nadie. Una casa abierta. Y, sobre todo, un espacio donde la generosidad de las anfitrionas (este papel de Stéphanie, Mélodie y Marie-Anne es reconocido por todos) ha logrado construir una comunidad, no solo una villa. Un espacio digital muy humano, lleno de presencias, palabras, ecos, pensamientos… Un espacio bien cuidado, construido con mimo por todos sus co-inquilinos. A lo largo de los meses y los posts, mes a mes (mois après mois)…

la Villa réflexive est un autre lieu, d’une autre forme où les mots, où les échanges et les rencontres se tissent. l’attente ici est celle de suivre là où nous emmène l’habitant.e pour un mois, le plaisir de comprendre d’où il parle et ce qu’il a à nous dire, à partir de cet objet pris en commun, la “réflexivité” (Mélodie Faury, commentaire à Raphaële Bertho dans « Par où commencer ? »)

la Villa reflexiva es un lugar diferente, con una forma diferente, donde se entrelazan las conversaciones y las reuniones. La idea aquí es seguir el camino que nos marque el/la habitante durante un mes, el placer de entender desde dónde está hablando y lo que tiene que decirnos, a partir de este objeto común, la “reflexividad” (Mélodie Faury, comentario a Raphaële Bertho en «Par où commencer ? »)

la Villa réflexive s’étoffe de regards et d’approches, parfois de rencontres et de discussions. Beaucoup de questions se posent au fur et à mesure que le projet se développe et se partage, sur le fond du sujet que nous avons choisi d’aborder ici publiquement, mais aussi sur la forme que prend la Villa : un espace ouvert, où les locataires donnent leur écrits à voir à peu près au moment où ils les construisent. (Mélodie Faury, « Une Villa, un espace de recherche, un lieu de discussion ? – Parenthèse entre juin et juillet »)

la Villa reflexiva se enriquece con enfoques y perspectivas, a veces con reuniones y discusiones. Surgen muchas preguntas a medida que el proyecto se desarrolla y comparte, sobre el fondo del tema que hemos elegido para abordar aquí públicamente, pero también sobre la forma que va tomando la Villa: un espacio abierto, donde los inquilinos dejan ver sus escritos más o menos en el momento en que los construyen. (Mélodie Faury, « Une Villa, un espace de recherche, un lieu de discussion ? – Parenthèse entre juin et juillet »)

La construcción de esta imagen de la Villa, tal como se ha descrito, dice mucho sobre la humanidad presente en los espacios digitales de Hypothèses –o quizás en los espacios de las Ciencias Humanas y Sociales, no puedo asegurarlo.

 

La experiencia denominada #VillaRéflexive

Finalmente, si se me permite tomarlos prestados, me gustaría traer aquí dos textos que reflejan perfectamente lo que he sentido al participar en la experiencia colectiva de la Villa:

Cette expérience de carnet collectif est l’une des plus passionnantes de ma vie numérique de chercheuse et confirme la richesse tout à fait spécifique de la recherche en ligne : rencontres, dialogues, croisements, liens, collaborations. Si la recherche hors ligne est parfois, même souvent, silencieuse et solitaire (le retour sur nos travaux publiés n’est finalement pas si fréquent, explicitement en tout cas), la recherche en ligne est toujours peuplée des présences, paroles et pensées des autres. (Marie-Anne Paveau, « Pourquoi je vois pas mes yeux ? » mars 2012)

Esta experiencia de blog colectivo es una de las más fascinantes en mi vida digital como investigadora y confirma la riqueza tan específica de la investigación en línea: encuentros, diálogos, cruces, enlaces, colaboraciones. Si la investigación fuera de línea es a veces, o incluso a menudo, silenciosa y solitaria (al fin y al cabo no es frecuente recibir feed-back de nuestros trabajos publicados, al menos explícitamente), la investigación en línea siempre está llena de presencias, palabras y pensamientos de otros. (Marie-Anne Paveau, « Pourquoi je vois pas mes yeux ? » mars 2012)

Ce carnet collectif, dans sa concrétisation, est jusqu’à présent une belle surprise, et une expérience dont je n’aurais pas pu deviner l’intensité. Les échanges qui s’y nouent, et qui naissent, hors du numérique tout autant que dedans, sont irremplaçables : ce sont des discussions scientifiques, renouvelées, avec des interlocuteurs connus mais aussi avec de nouveaux regards, rencontrés. J’aime cette recherche en ligne que tu décris si bien, d’autant plus lorsqu’elle se tisse avec la recherche hors ligne. Et c’est, il me semble, ce que ces Espaces réflexifs font. (Mélodie Faury, commentaire au billet ci-dessus)

Este blog colectivo, al irse concretando, está resultando hasta ahora una agradable sorpresa y una experiencia cuya intensidad no hubiera podido imaginar. Los intercambios que tienen lugar allí, y que nacen tanto fuera de lo digital como dentro, son insustituibles: son discusiones científicas, renovadas, con interlocutores conocidos pero también con las nuevas perspectivas que encontramos. Me gusta esta investigación en línea que tú describes tan bien, especialmente cuando se entrelaza con la investigación fuera de línea. Y eso es, creo, lo que hacen estos Espaces réflexifs. (Mélodie Faury, commentaire au billet ci-dessus)

Sin ninguna duda, nuestra #VillaRéflexive, que quizá llegue a convertirse en #NotreVilla, es para mí un espacio de enriquecimiento no solamente científico, sino también (¿y sobre todo?) personal, solamente comparable a una casa. En mi opinión, los investigadores, ante todo, deben «vivir» los lugares donde quieren realizarse y también deben compartirlos, marcando una ruta conjunta de aprendizaje interdisciplinar, humano y permanente. Lugares realmente compartidos como nuestros Espaces Réflexifs.

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(texto no publicado, 2019)

Créditos fotográficos

Mirror par m kasahara licence CC-BY-NC-ND


  1. El resalte en negrita, a lo largo de este capítulo, no refleja la tipografía del texto original, sino que es de la autora.
  2. Nada extraño para los «reflexivistas» que somos…
  3. Se han destacado en letra negrita todas las palabras relacionadas con el término real casa: el lector puede seguir el desarrollo de la metáfora leyendo una tras otra estas palabras. 
  4. En los tuits de los inquilinos de la Villa, los conceptos de ‘compartir’ y ‘acoger’ aparecen frecuentemente con el símbolo # (#partage y #accueil); este símbolo se utiliza para modalizar los enunciados, como explica muy bien Marie-Anne Paveau en el post « Hashtag », en su blog Technologies discursives : «Emoción y modalización. Existen también usos del hashtag vinculados a la expresión de las emociones y a la modalización de los enunciados». Creo que los hashtags #partage o #accueil, en los enunciados de los tuiteros vinculados a la comunidad de la Villa, reflejarían subjetividad. 

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